¿Es seguro que los perros coman corazones de pollo?
El corazón de pollo suele despertar muchas preguntas entre quienes conviven con perros en Colombia. Aunque es conocido por ser una víscera bastante nutritiva, antes de incluirlo en la dieta de tu mascota, vale la pena considerar algunos aspectos clave sobre seguridad alimentaria y salud. Ojo con esto: la procedencia del producto, cómo lo preparas y el estado de salud del perro son factores que pueden marcar la diferencia entre un alimento seguro y uno riesgoso.
En nuestro país, la trazabilidad y el control sanitario de los productos de origen animal están en manos del Instituto Colombiano Agropecuario (ICA), que es el encargado de certificar los establecimientos y productos aptos para el consumo animal. Por eso, lo mejor es comprar corazones de pollo en supermercados reconocidos o sitios certificados, ya que así disminuyes el riesgo de que tu perro se exponga a bacterias o parásitos.
Además, es clave tener en cuenta la frescura: estos productos deben mantenerse refrigerados y consumirse antes de la fecha de vencimiento. Comprar en mercados informales o sin control puede llevar a enfermedades como la salmonelosis, que no solo afecta a los perros sino también a las personas que viven en el mismo hogar.

La seguridad al momento de ofrecer corazones de pollo depende, en buena parte, de lo frescos que estén y de si sigues las recomendaciones veterinarias. Las normas que regulan los alimentos para mascotas en Colombia, lideradas por el ICA, buscan precisamente asegurar la inocuidad y calidad de estos productos. Por eso, siempre es recomendable consultar fuentes serias y contar con el respaldo de un veterinario antes de sumar este alimento a la dieta habitual de tu perro.
Por otro lado, hay que considerar la edad y el estado de salud del animal. Por ejemplo, los cachorros, los perros mayores o aquellos que tienen el sistema inmunológico comprometido pueden ser más vulnerables a infecciones transmitidas por alimentos. En estos casos, la vigilancia veterinaria y adaptar la dieta a las necesidades de cada perro es fundamental, tal como lo recomienda la Federación Colombiana de Veterinarios (FEDEVET).
Beneficios nutricionales
El corazón de pollo ofrece proteínas de alta calidad, lo que resulta fundamental para el desarrollo y mantenimiento de la masa muscular en los perros. Además, contiene vitaminas del complejo B, como la B12, que ayudan en la formación de glóbulos rojos y en el buen funcionamiento del sistema nervioso. También aporta minerales como hierro, zinc y fósforo, que son necesarios para diferentes procesos metabólicos.
Un punto que no se puede pasar por alto es su aporte de taurina, un aminoácido esencial para la salud cardíaca y visual de los perros. Esto cobra especial importancia en razas propensas a problemas del corazón, por lo que, bajo supervisión veterinaria, incluir corazones de pollo en la dieta puede ser una buena opción.
Además, su bajo contenido de grasas y la ausencia de carbohidratos lo hacen apropiado para dietas balanceadas, como la dieta BARF (Biologically Appropriate Raw Food), que cada vez gana más seguidores en Colombia.
La dieta BARF promueve la alimentación a base de productos crudos y naturales, y ha ido ganando terreno en el país porque muchos la asocian con mejores beneficios nutricionales y digestivos para sus mascotas. Sin embargo, es clave tener en cuenta que cualquier ajuste de este tipo debe estar guiado por un veterinario con experiencia en nutrición canina, para evitar desequilibrios o deficiencias.
Por si fuera poco, el corazón de pollo es una fuente de coenzima Q10, un antioxidante natural que ayuda a combatir el estrés oxidativo y favorece la salud cardiovascular de los perros. Gracias a su textura suave y sabor agradable, suele tener buena aceptación, lo que facilita su inclusión en menús caseros o incluso como premio ocasional.
En Colombia, es común que se prepare junto a arroz, zanahoria o calabaza, siempre bajo la orientación de un profesional para mantener un equilibrio adecuado.
Cómo preparar corazones de pollo para perros
Preparar corazones de pollo de forma adecuada es fundamental para reducir riesgos y aprovechar todos sus beneficios nutricionales. Aquí es clave la higiene y una cocción adecuada o, si se opta por el crudo, hacerlo de manera responsable.
- Lavar bien los corazones con agua potable y retirar cualquier resto de sangre o tejido conectivo.
- Si los compras congelados, descongelarlos en la nevera y nunca a temperatura ambiente, para evitar la proliferación de bacterias.
- Usar utensilios y superficies exclusivas para la comida de tu mascota, disminuyendo el riesgo de contaminación cruzada con los alimentos de la familia.
Cocidos vs. crudos
El dilema de si dar corazones de pollo cocidos o crudos es muy común entre quienes buscan lo mejor para su perro. Cocinarlos ayuda a eliminar bacterias y parásitos que pueden afectar la salud, como la Salmonella o el Campylobacter. Además, la cocción facilita la digestión y disminuye el riesgo de infecciones gastrointestinales.
- Cocinarlos al vapor o hervidos, sin agregar sal, condimentos ni aceites, ayuda a conservar la mayoría de los nutrientes y evita ingredientes perjudiciales.
- Si prefieres darlos crudos, algunos expertos sugieren congelarlos al menos 72 horas antes de ofrecerlos, para reducir el riesgo de parásitos. Este detalle es clave en Colombia, donde las condiciones de almacenamiento y transporte pueden variar mucho de una región a otra.
Ahora bien, hay quienes defienden que los corazones crudos mantienen mejor sus nutrientes y enzimas. Si decides optar por esta alternativa, asegúrate de que provengan de fuentes confiables, cumplan con las normativas del ICA y hayan sido almacenados y manipulados correctamente. En caso de duda, la recomendación de la FEDEVET es priorizar la seguridad y preferir una cocción ligera.
En la práctica, muchos tutores combinan corazones cocidos y crudos según la tolerancia de su mascota y lo que sugiera el veterinario. Es clave observar cualquier cambio en el apetito, la digestión o el comportamiento del perro después de introducir este alimento.
Cantidades recomendadas
La cantidad de corazones de pollo adecuada depende del tamaño, la edad, el peso y el nivel de actividad del perro. En pocas palabras, los corazones deben ser solo una parte de la ración diaria, complementando una dieta equilibrada.
- Las vísceras no deben superar el 10% del total de la dieta diaria.
- El corazón de pollo debe alternarse con otras vísceras.
Por ejemplo, un perro adulto de tamaño mediano podría consumir entre 20 y 40 gramos de corazones de pollo al día, siempre dentro de una dieta balanceada y bajo supervisión veterinaria. Pasarse de la cantidad recomendada puede causar desequilibrios nutricionales o problemas digestivos. Por eso, es clave ajustar las porciones según la respuesta de cada perro y consultar regularmente al veterinario para adecuar las recomendaciones a sus necesidades específicas.

Si tienes cachorros, perros pequeños o mascotas con necesidades especiales, las cantidades deben calcularse aún con más precisión. Un ejemplo de menú diario para Colombia podría ser: 30 gramos de corazones de pollo cocidos, 100 gramos de arroz integral y 50 gramos de zanahoria cocida, sumando croquetas o suplementos según lo indique el veterinario. Es fundamental evitar que las vísceras sean la única fuente de proteína, ya que esto puede causar desequilibrios de calcio y fósforo a largo plazo.
Perros que deben evitar este alimento
No todos los perros pueden consumir corazones de pollo sin problema. Hay situaciones donde este alimento puede resultar contraproducente, sobre todo en mascotas con ciertas condiciones de salud o antecedentes digestivos.
- Perros que han tenido pancreatitis, insuficiencia renal o hepática deben limitar la ingesta de vísceras, ya que estos órganos pueden tener nutrientes o toxinas en concentraciones elevadas que podrían empeorar su situación.
- Perros con obesidad o que estén bajo tratamiento por problemas metabólicos requieren una dieta estrictamente controlada, donde la inclusión de vísceras debe ser valorada por el veterinario tratante.
Alergias a proteínas
Las alergias alimentarias en perros pueden aparecer ante diferentes fuentes de proteína, incluido el pollo. Los síntomas pueden ir desde molestias digestivas, como vómitos o diarrea, hasta señales en la piel como picazón, enrojecimiento o caída de pelo. Si el veterinario confirma una alergia al pollo, lo mejor es evitar tanto la carne como las vísceras de esta ave, incluyendo los corazones.
La detección de alergias debe hacerse siempre de la mano de un veterinario, con pruebas y observación clínica. Si notas alguna reacción adversa después de dar corazones de pollo, suspende su uso y consulta a un especialista. Además, los perros con enfermedades hepáticas, renales o cardíacas pueden necesitar restricciones en su dieta respecto a las vísceras, así que la evaluación profesional es indispensable.
En Colombia, hay clínicas veterinarias especializadas en alergias alimentarias que pueden realizar pruebas de eliminación y dietas controladas bajo supervisión. Ojo: no es recomendable eliminar grupos alimenticios por cuenta propia, ya que esto puede generar deficiencias a futuro.
Alternativas de vísceras seguras
Si los corazones de pollo no son una opción para tu perro, existen otras vísceras que pueden aportar beneficios similares. Eso sí, siempre selecciona productos disponibles en Colombia, de calidad y sigue las recomendaciones del veterinario.
Hígado
El hígado, ya sea de pollo, res o cerdo, es común en la alimentación natural de perros en Colombia. Es fuente de vitamina A, hierro y otros micronutrientes. Sin embargo, hay que tener cuidado: el consumo excesivo puede causar toxicidad por vitamina A. Por eso, lo ideal es que el hígado sea solo una pequeña parte de la dieta y se alterne con otras fuentes de nutrientes.
- Ofrecer hígado una o dos veces por semana, en porciones pequeñas y nunca como sustituto de la proteína principal.
- Rotar las vísceras para evitar saturar el cuerpo con un solo nutriente y así lograr una dieta más variada.
Mollejas
Las mollejas de pollo son apreciadas por su textura y valor nutricional. Aportan proteínas, minerales y algo de grasa, y suelen ser bien toleradas por la mayoría de los perros. Puedes usarlas cocidas o en dietas crudas, siempre cumpliendo con las normas de seguridad alimentaria.
En Colombia, las mollejas se consiguen fácilmente en supermercados y plazas de mercado. Igual que con otras vísceras, cocínalas sin condimentos y en cantidades acordes al tamaño del perro. Incluso, pueden funcionar muy bien como premios durante el entrenamiento, ya que su sabor suele gustarles mucho.
Riñones
Los riñones, tanto de res como de cerdo, también son una alternativa rica en proteínas y minerales. Sin embargo, su consumo debe ser ocasional y en cantidades controladas, ya que pueden contener altos niveles de ciertos nutrientes que no convienen en exceso. Recuerda, siempre cocínalos bien y consulta con el veterinario antes de incluirlos regularmente en la dieta.
- Remojar en agua fría y cambiar el agua varias veces antes de cocinarlos para eliminar residuos y olores fuertes.
- Moderación y variedad son claves para una alimentación equilibrada.
En el contexto colombiano, asegúrate de comprar vísceras en establecimientos certificados y que cumplan con los requisitos del ICA, así garantizas la calidad y seguridad del alimento. Además, si estás pensando en certificar a tu perro para actividades específicas, como obtener un certificado perro de servicio o un Certificado apoyo emocional, es fundamental que la alimentación y el bienestar de tu mascota cumplan con los estándares que evalúan estos procesos.
En pocas palabras, incluir corazones de pollo y otras vísceras en la dieta de tu perro puede ser muy beneficioso si lo haces de forma informada, responsable y siempre bajo supervisión veterinaria, siguiendo las normativas y recomendaciones vigentes en Colombia.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro que los perros coman corazones de pollo?
Sí, los perros pueden comer corazones de pollo de forma segura siempre que estén frescos, provengan de establecimientos certificados y se preparen adecuadamente. Es fundamental respetar las cantidades recomendadas y contar con orientación veterinaria.
¿Los corazones de pollo deben darse crudos o cocidos?
Ambas opciones son posibles, pero cocinarlos al vapor o hervidos sin sal ni condimentos reduce el riesgo de bacterias y parásitos. Si se ofrecen crudos, deben congelarse previamente y provenir de fuentes confiables.
¿Qué beneficios tienen los corazones de pollo para los perros?
Los corazones de pollo aportan proteínas de alta calidad, taurina, vitaminas del complejo B y minerales esenciales. Estos nutrientes contribuyen a la salud muscular, cardíaca y metabólica del perro.
¿Cuántos corazones de pollo puede comer un perro al día?
La cantidad depende del tamaño, peso y nivel de actividad del perro. En general, las vísceras no deben superar el 10% de la dieta diaria y deben alternarse con otras fuentes de proteína.
¿Los cachorros pueden comer corazones de pollo?
Los cachorros pueden consumir corazones de pollo en pequeñas cantidades y bien preparados, pero siempre bajo supervisión veterinaria, ya que sus requerimientos nutricionales son más específicos.
¿Qué perros deben evitar comer corazones de pollo?
Perros con pancreatitis, enfermedades renales, hepáticas, obesidad o alergia al pollo deben evitar o limitar el consumo de corazones de pollo. En estos casos, el veterinario debe definir la dieta adecuada.
¿Qué signos indican que los corazones de pollo no le caen bien a mi perro?
Vómitos, diarrea, gases, picazón, enrojecimiento de la piel o cambios en el comportamiento pueden indicar intolerancia o alergia. Ante estos síntomas, se debe suspender el alimento y consultar al veterinario.
¿Qué otras vísceras pueden sustituir al corazón de pollo?
Otras opciones seguras incluyen hígado, mollejas y riñones, siempre en cantidades controladas, bien preparados y alternados para evitar desequilibrios nutricionales.
¿Quién expide tu certificado de apoyo emocional?
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soy Sara Velásquez, psicóloga graduada de la Universidad Politécnico Grancolombiano, con una profunda vocación por el bienestar emocional y la conexión entre humanos y animales. Mi enfoque terapéutico está orientado a brindar apoyo emocional a personas que enfrentan desafíos en su vida cotidiana, fortaleciendo su salud mental a través de vínculos significativos con sus mascotas.
Cuento con un diplomado en Educación Asistida con Animales, lo que me ha permitido integrar herramientas terapéuticas innovadoras y basadas en la evidencia en mis intervenciones psicológicas. Creo firmemente en el poder sanador de la relación humano-animal y en su impacto positivo en el manejo del estrés, la ansiedad, la depresión y otros trastornos emocionales.
A través de esta plataforma, ofrezco certificados de apoyo emocional con base en una evaluación profesional, ética y personalizada. Mi compromiso es acompañarte en tu proceso con empatía, respeto y responsabilidad, reconociendo la importancia que tienen los animales de compañía en nuestra calidad de vida.


